Corral de Almaguer (Toledo), 24 de marzo de 2026
La Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) Lillo-Quintanar ha conmemorado hoy su décimo aniversario consolidándose como un referente nacional en la gestión del agua subterránea y en la modernización del regadío. El acto institucional, celebrado en Corral de Almaguer, ha servido además para presentar el proyecto PERTE de digitalización mejor valorado de toda España, marcando un punto de inflexión en la forma de gestionar el acuífero.
La jornada ha contado con un amplio respaldo institucional, reuniendo a las principales autoridades del sector hídrico y agrario. Entre los asistentes destacaron Samuel Moraleda, presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana; Francisco Javier Sánchez Martínez, subdirector general de Protección de las Aguas y Gestión de Riesgos; Montserrat Muro Martín, directora de la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha; José Juan Fernández Zarco, director general de Desarrollo Rural; José Rubén Torres Moratalla, delegado provincial de Desarrollo Sostenible en Toledo; Rodrigo Fernández Alcalde, delegado provincial de Agricultura en Cuenca; María Hayas López, comisaria de Aguas de la CH Guadiana; José Joaquín Gómez Alarcón, en representación de Aguas Subterráneas de FENACORE; y María Concepción Cedillo Tardío, presidenta de la Diputación de Toledo. Junto a ellos, participaron alcaldes y alcaldesas de los 23 municipios que integran la CUAS, entidades bancarias colaboradoras y empresas tecnológicas implicadas en el desarrollo del proyecto.
Diez años después de su creación en 2015, la CUAS Lillo-Quintanar ha experimentado una evolución notable, pasando de una estructura organizativa inicial a convertirse en un modelo de gestión colectiva plenamente consolidado. En la actualidad, la comunidad gestiona 15.860 hectáreas de regadío, más de 3.500 captaciones y da servicio a cerca de 2.000 usuarios distribuidos entre las provincias de Toledo y Cuenca. Todo ello ha sido posible gracias a una estrategia basada en el conocimiento técnico del acuífero, la implicación directa de los usuarios y una estrecha coordinación con la administración hidráulica.
A lo largo de esta década, la entidad ha ido incorporando herramientas cada vez más avanzadas para la gestión del recurso, desde el establecimiento de un régimen de extracciones adaptado a la realidad hidrogeológica hasta el desarrollo de una red piezométrica representativa y la integración progresiva de datos hidrogeológicos, meteorológicos y de campo. Este trabajo ha permitido mejorar el conocimiento del sistema y avanzar hacia una toma de decisiones más fundamentada, reduciendo la incertidumbre y reforzando la sostenibilidad del uso del agua.
El acto ha puesto especial énfasis en el proyecto PERTE de digitalización, una inversión de 2.522.542,64 euros que ha obtenido la máxima puntuación técnica a nivel nacional. Este proyecto supone un salto cualitativo en la gestión del acuífero, al permitir el control en tiempo real de las extracciones y la disponibilidad de información precisa y continua. La implantación de cerca de dos mil contadores con telemedida, el despliegue de sensores de humedad en suelo y la instalación de sondas de control de nitratos configuran un sistema integral que permitirá optimizar el uso del agua y reforzar la vigilancia ambiental. Todo ello se articula a través de una plataforma digital única que integra censos, información geográfica y gestión administrativa.
Uno de los mensajes más relevantes de la jornada ha sido la constatación de una tendencia a la estabilización piezométrica del acuífero en los últimos años, un resultado que refleja el impacto positivo de las medidas adoptadas y el esfuerzo colectivo realizado. Esta evolución confirma que una gestión basada en datos, control efectivo y corresponsabilidad puede compatibilizar la actividad agraria con la sostenibilidad del recurso.
Con este aniversario, la CUAS Lillo-Quintanar no solo celebra una década de trayectoria, sino que reafirma su papel como modelo de referencia en la gestión del agua subterránea en España. La experiencia acumulada demuestra que la digitalización, la gobernanza participativa y el rigor técnico son elementos clave para afrontar los desafíos presentes y futuros del regadío.
El acto concluyó con una idea que resume el camino recorrido y el que queda por delante: el acuífero no se protege solo, se gestiona con datos, con rigor y con quienes lo utilizan.








