La entidad defiende en el Congreso Nacional de Regantes un modelo basado en datos reales, control y conocimiento técnico.
La Comunidad de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) Lillo-Quintanar ha tenido una participación destacada en el XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado en Ciudad Real, donde ha presentado su modelo de gestión del acuífero bajo el lema “Defender el regadío con datos”. La intervención, a cargo del técnico Jesús Octavio, ha permitido trasladar ante representantes institucionales, expertos y regantes de toda España un enfoque basado en el control real del recurso, el análisis hidrogeológico y la integración de datos, consolidando a Lillo-Quintanar como un caso de referencia en la gestión de aguas subterráneas.
La presencia de la CUAS en el Congreso ha estado además respaldada institucionalmente por su presidente, David Manzanares, quien ha participado activamente en los días previos en distintos encuentros, jornadas técnicas y espacios de diálogo con administraciones y agentes del sector. Este apoyo ha reforzado el posicionamiento de la comunidad dentro del panorama nacional del regadío, proyectando una imagen de unidad, compromiso y capacidad de gestión.
Durante la ponencia se puso de manifiesto la necesidad de avanzar hacia un cambio de paradigma en la gestión del agua subterránea, superando enfoques tradicionales basados exclusivamente en derechos administrativos y apostando por el uso de datos reales. En este sentido, se destacó que conocer las extracciones efectivas y la respuesta del acuífero resulta fundamental para evaluar su estado y garantizar su sostenibilidad. Esta idea se sintetiza en tres principios clave: no basta con derechos, es necesario medir extracciones reales; no basta con datos, es necesario integrarlos; y no basta con medir, es necesario modelizar.
En los últimos años, la CUAS Lillo-Quintanar ha impulsado un conjunto de actuaciones que están permitiendo mejorar de forma significativa el conocimiento y la gestión del sistema, entre ellas la instalación de contadores en más del 80% de las captaciones, el refuerzo del control piezométrico, la implantación de pluviómetros para mejorar la estimación de la recarga, la realización de aforos diferenciales en ríos para analizar las interacciones río-acuífero, así como el desarrollo de ensayos de bombeo, estudios geofísicos y una primera aproximación a un modelo numérico del acuífero . Estas herramientas están permitiendo reducir la incertidumbre y trabajar sobre una base técnica mucho más sólida.
En este contexto, la ponencia también abordó el papel estratégico de la recarga gestionada de acuíferos (RGA) como una de las líneas de futuro más relevantes. Lejos de considerarse un vertido, la RGA se presenta como una herramienta de protección y recuperación del recurso, basada en procesos naturales de filtración, adsorción y degradación que mejoran tanto la cantidad como la calidad del agua subterránea. Su integración en la planificación hidrológica abre nuevas posibilidades para reforzar la sostenibilidad del sistema y aumentar su resiliencia frente a episodios de sequía.
Uno de los aspectos más relevantes expuestos durante la intervención fue la evolución reciente del acuífero, que muestra una tendencia a la estabilidad en los últimos años. Este comportamiento refuerza la idea de que la gestión colectiva, el control efectivo y la implicación directa de los usuarios están dando resultados reales sobre el terreno. En este contexto, Lillo-Quintanar se posiciona ya como un ejemplo a nivel nacional de gobernanza del agua subterránea, donde el regante no solo utiliza el recurso, sino que participa activamente en su gestión.
El Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado del 13 al 17 de abril en el recinto IFEDI de Ciudad Real, ha reunido a los principales actores del sector para debatir sobre innovación, sostenibilidad y gestión del agua en España. La participación de la CUAS Lillo-Quintanar ha contribuido a reforzar el papel de las aguas subterráneas como elemento estratégico en el futuro del regadío, apostando por una gestión cada vez más precisa, basada en el conocimiento y orientada a garantizar el equilibrio entre el uso del recurso y su conservación.






