La situación del agua en Lillo-Quintanar trae buenas noticias para esta campaña de riego. La zona en la que se encuentra nuestra masa de agua, la UTE 03 Gigüela-Záncara, ha mejorado su estado y ha pasado de estar en alerta a prealerta. Dicho de forma sencilla, el acuífero ha respondido mejor en los últimos meses y la situación es algo más favorable que la que teníamos hace poco.
Este cambio tiene una consecuencia directa para los agricultores: se eliminan las restricciones adicionales que se habían fijado para 2026. Esto permite volver a las dotaciones que ya se aplicaban en años anteriores, con 1.500 m3/ha para cultivos leñosos como viña, olivar o pistacho, y 2.200 m3/ha para cultivos herbáceos. Eso sí, es importante aclarar que estas dotaciones son el máximo general: en aquellos casos en los que el título de cada usuario tenga asignada una dotación menor, se seguirá respetando la que figure en su concesión o derecho.
La decisión ya es oficial y ha sido adoptada por la Confederación Hidrográfica del Guadiana tras comprobar la evolución positiva de los niveles del acuífero, habiéndose publicado además para general conocimiento en el Boletín Oficial del Estado.
La mejora se debe principalmente a que el acuífero ha mostrado un comportamiento más estable, sin los descensos continuados que se venían observando, y a unas condiciones algo más favorables en los últimos meses. Aun así, conviene tener claro que no estamos en una situación de normalidad. Seguimos en prealerta, lo que significa que el sistema continúa siendo sensible y depende en gran medida de cómo evolucionen las lluvias y la campaña.
En otras zonas de la cuenca la situación es incluso más complicada, con áreas en alerta o en emergencia, por lo que el paso a prealerta en Lillo-Quintanar supone, dentro del contexto general, una evolución positiva que da algo de margen al sector agrario.
En definitiva, se trata de una buena noticia para los regantes, ya que habrá más disponibilidad de agua esta campaña, pero también es un recordatorio de que el equilibrio del acuífero sigue siendo frágil y que es fundamental seguir gestionando el riego con responsabilidad para mantener esta tendencia.